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12月9日 Ensayo acerca de la perturbaciónHola organismos complejos, ya se nota que son las vacaciones, nadie se conecta ni está activo vía internaútica jaja. No stress, el blog es algo atemporal y voy postenado segun llega la inspiración. En esta ocasión señores pasajeros les traigo mi ensayo acerca de la perturbación, una hipótesis existencial que vengo acarreando desde hace algun rato. Mi profe de ensayística dijo que puede ser publicable, jaja, bueno yo no digo que no pero creo que le gusta exagerar. Sobre todo estoy feliz poruqe por fin escribí algo muy personal para la escuela. Anyway, enjoy: (recomendación: vayan por un café antes, va para largo)
La perturbación como crítica propositiva Según la Real Academia Española, el verbo “perturbar” remite a: inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o de alguien. Este término posee un sentido peyorativo en el sentido de irrumpir un discurso o un acto que se encuentra dentro de la norma. Sin embrago, la intención de este ensayo es retomar este concepto de acepciones relativamente limitadas y trascender su significado como cosmovisión y ser en el mundo. Pare estos efectos, nos enfocaremos en primer lugar en lo que se puede llamar “perturbación” dentro del ámbito artístico y social, y en segundo, la necesidad crítica propia del ser humano con relación a su entorno y finalmente la crítica propositiva “colectiva”, es decir, una idea que pueda ser compartida por un grupo de individuos. A lo largo de la Historia de la Humanidad, los innumerables “chivos expiatorios” de las diferentes culturas, rechazados y criticados, fueron los verdaderos innovadores de sus tiempos. No hace falta mencionar a Copernico, Dalí o Freud para ilustrar tal argumento, pero lo interesante es notar cómo el status quo se alimenta de sus propias paradojas. En este aspecto, un sistema necesita de su contraparte para reafirmarse y existir. Esto ocurre de igual manera con las subculturas y las modas (por ejemplo, el rock’n’roll y el look emo). Sin embargo, en ciertas situaciones, la crítica no ataca la estructura misma sino su esencia, como lo menciona el pensador Cornelius Castoriadis en “La fealdad y el odio afirmativo de lo bello” en Ventana al caos, hablando del régimen soviético que censuró el arte: Es que el régimen siente “instintivamente” –sin “saberlo” por cierto– que la verdadera obra de arte representa también para él un peligro mortal su cuestionamiento radical, la demostración de su vacío, de su inanidad. El régimen aplastó todo, instrumentalizó todo, redujo todo a una funcionalidad fallida aun como funcionalidad. La obra de arte sólo existe suprimiendo lo funcional y lo cotidiano, desvelando un reverso que destituye cualquier significación del Lugar habitual, creando un desgarramiento por el que vislumbramos el Abismo, el Sin fondo sobre el que vivimos constantemente aunque hagamos esfuerzos constantes por olvidarlo. Este aspecto del cuestionamiento agresivo y transgresor del hecho artístico es la característica que sumaremos a la noción de “perturbación”. La perturbación no es un invento superficial que ejerce cierta fricción a contrapelo de las “buenas costumbres”, sino un pensamiento carnívoro de los mecanismos de la vida cotidiana. Esta “rebeldía mental” habita en el interior todo ser humano, sin embargo, la mayor parte del tiempo ignoramos sus usos y capacidades. La rebelión en la era postmoderna es un tema delicado, pues el límite entre revolución honesta y pose se ha borrado casi completamente. La llamada “era light” es característica por su pérdida de ideales y las subculturas individuales absorbidas por la “aldea global” de McLuhan. Esto significa que generalmente las personas tienden al gregarismo, a convencerse de que sus acciones no tienen un impacto real e inmediato en el entorno: frente a los innumerables obstáculos y las relaciones de poder, la bandera blanca surge antes de haberse anunciado la batalla. Sobre todo, la apatía surge cuando las respuestas se adelantan a las preguntas. Los medios masivos de comunicación nos ofrecen información, noticieros, anuncios y programas con el mismo ímpetu y al mismo nivel, exigiendo de nosotros nuestra máxima atención, desorientándonos con su bombardeo de imágenes y sonidos constantes. Aunado a esto, se agrega la creación de necesidades, es decir, que ante el vacío existencial se establece una necesidad de comprar para olvidar la frustración de la impotencia. Giovanni Sartori, en La sociedad teledirigida menciona la incapacidad de las nuevas generaciones de cuestionarse a sí mismos y su entorno a causa de la pérdida de abstracción simbólica ante la inmediatez de la imagen. ¿En realidad nos hemos convertido en los “Homo videns” incapaces de ningún grado de inteligibilidad, indiferentes a la lejana realidad que les presenta la televisión? En 1917, el artista Marcel Duchamp envía a la galería Grand Central de Nueva York su ready-made Fuente, un urinario de porcelana blanco bajo el seudónimo de Mutt. Ante el rechazo del jurado, Duchamb escribió: Si el Sr. Mutt construyó o no con sus propias manos la Fuente no tiene ninguna importancia. Él la ELIGIÓ. Tomó un objeto de la vida diaria, lo reubicó de manera que se perdiera su sentido práctico, le dio un nuevo título y punto de vista y creó un nuevo significado para ese objeto. Si se busca la fuente misma de la perturbación, no se debe limitar la búsqueda sólo en el ámbito social, sino en el arte. Desde las primeras deidades y su polémica representación, los artistas han prendido la llama de la perturbación, acercándose al concepto de unheimlich freudiano, es decir, lo familiar que se convierte en amenazante, remitiendo directamente a lo siniestro. La perturbación es, por ejemplo, descubrir que originalmente la pintura el Angelus de Millet representaba la tumba de un niño (descubierto por Dalí) y que la obra de Leonardo da Vinci Santa Ana, la Vírgen, el Niño y un cordero esconda a un buitre en el manto de la Vírgen, metiendo su cola en la boca del niño (“Recuerdo de infancia” del propio autor). El arte no puede ser inocente, así como un ser humano no lo es por el simple hecho de haber nacido y pertenecer al sistema. Así como cada crítico de arte interpreta y analiza una obra, cada individuo tiene la capacidad de observar los detalles de su vida que no le favorecen, y denunciarlos a su modo. Así, el arte kitsch, a primera vista burdo y de mal gusto, representa en realidad una visión paródico del poder que los consumidores le atribuyen a los objetos. Al igual que la estricta Academia ha dejado de ser la institución reguladora del arte, ahora existe una ola de tolerancia jamás vista anteriormente en occidente, y esto en algunos casos es considerado como sinónimo de mejoría en la calidad de vida social. Mas si esta aseveración tiene un carácter positivo en la aceptación de la alteridad y lleva a cabo los ideales democráticos, también posee un rasgo de desinterés total. En El crepúsculo del deber, Lipovetsky afirma: “Si la tolerancia es una virtud ética, en la realidad social contemporánea se apoya más en una amplia desafección hacia los sistemas cargados de sentido que en una idea de obligación pura.” Recalca además que la tolerancia no se realiza por conciencia hacia los demás sino por la descalificación de los grandes proyectos colectivos, inclinando cada vez más los individuos hacia su propia realización personal. En este aspecto, la perturbación no sólo se encarga de abrirnos los ojos ante las limitantes de nuestro aquí y ahora, sino trata de establecer puertas con el grupo, la comunidad, no como entidad impuesta sino por reconocimiento entre seres humanos. Efectivamente, lo dado (nivel socioeconómico, cultura, formas de entretenimiento) es lo que nos separa, mientras que la perturbación señala aquello que se asemeja. En esta línea de pensamiento, lo más preocupante no reside en la diferencia entre la gente (la amenaza de lo no-conocido) sino en la posibilidad de descubrir algo de sí mismos en el otro. La esencia de la perturbación es comprender finalmente que lo “normal” es en esencia un concepto artificial, y que debajo de esta apariencia (en parte, un residuo ideológico de los años cincuenta), lo excitante se encuentra en las paradojas del ser. Mientras que la tendencia del mercado es simplificar todo (con el cómico dicho “KISS: Keep It Simple Stupid!”), se resiente un vacío en el ámbito de la complejidad intelectual (coronada por los poetas malditos y la generación beatnik) con la capacidad de explicaciones no superiores o inferiores a las actuales, sino definitivamente más ricas en ambigüedades y nociones. Frente a una estructura de consumo que se filtra en todos los aspectos de ciudadano, ahora denominado “consumidor potencial”, la perturbación es considerada más una molestia que una solución. Romper con la tradición ha sido un difícil proceso que muchas veces se ha visto impedido por la misma propuesta: la revolución socialista convirtiéndose en dogma, la evangelización colonizadora en América, la revolución francesa dando pie al Terror… Sin embargo, esta necesidad crítica es lo que mueve a las organizaciones a perseguir una utopía imposible, pero inspiradora. La ONU y los mismos gobiernos tienden a mejorar las condiciones de vida de la población mundial. Si bien sería absurdo pensar que lograrán cumplir su objetivo totalmente, su razón de existir, es marcar una diferencia, por más infima que sea. La perturbación no es la solución final, sino la herramienta para lograr un cambio posible. El perturbar innova en el aspecto propositivo de la manera menos esperada. Podríamos decir que posee un carácter interdisciplinario muy amplio, ya que el rompimiento con el orden establecido puede provenir de un descubrimiento científico (la materia está constituida también con vacío), lingüístico (el límite de lo real es lo que podemos nombrar) o históricos (descubrimientos acerca de la ausencia de esclavos en Egipto). Nuestra realidad se ve afectada día con día porque no es una Verdad inmutable, sino que cambia a través del contexto y la visión. El surgimiento de la hermenéutica ha establecido un reencuentro con el deseo del cambio, ya no como un movimiento dogmático que se individualiza (el fascismo que invade la vida íntima) sino que se inicia desde lo personal y anecdótico para convertirse en una realidad común. En el ideal, la perturbación es el inicio de un “efecto dominó” capaz de despertar conciencias de su letargo y cuyo resultado sería plantear una nueva solución a los problemas habituales. Sin embargo, he aquí una problemática: ¿se pueden medir los alcances de una acción sin por ello desmotivarnos a realizarla, o todo pensamiento sólo puede efectuarse a partir de la acción realizada? En otras palabras, ¿tememos hacer algo por temor a involucrarnos en sus últimas consecuencias ideológicas? La perturbación es justamente la intersección entre ello, ya que de origen, teoría y praxis no están opuestas categóricamente. La perturbación es únicamente el principio del movimiento, pero es el perturbado quien le da la fuerza y mida el alcance de los logros. En la perturbación se encuentra un compromiso ya no hacia alguna tendencia de pensamiento exterior, sino hacia uno mismo, su original e irrepetible contribución en el mundo por el simple hecho de existir. La responsabilidad nace junto con nuestra llegada al mundo, y desde ese momento jamás podremos deshacernos de ese extraño sentimiento de estar constantemente perturbados… extrema bendición es la incomodidad perpetua que lleva al cuestionamiento humano. La perturbación es un sentimiento repentino (sorpresa y posible rechazo) y al mismo tiempo duradero (nueva visión acerca de los elementos cotidianos). De esta manera, reúne los aspectos rebeldes surrealistas en su dimensión “teórica” con las propuestas revolucionarias “prácticas”. Sin embargo, la perturbación no puede ser catalogada como un movimiento artístico ni social per se, ni mucho menos como un fenómeno cultural temporal. Se trata de un sentimiento de desconocimiento frente a lo habitual, lo banal, lo olvidado. Ese sentimiento de extrañeza que cualquiera de nosotros experimenta al ver por un largo tiempo su reflejo en el espejo. Este desconocimiento del mundo y de su ser es lo que motiva a sacudirse la apatía protectora de una existencia unitaria y modesta. 12月2日 Sábanas ardientes donde el corazón se inmola…Mi cuerpo fundido en las delicias del bracero (Mutilación extasiada del fiel placer entero) Por tu recuerdo ya se hincha, y te devora, Sábanas ardientes donde el corazón se inmola… Caza nocturna en pos de la lengua de la luna: Acariciando un suave relieve de aquella duna Recorriendo el triple viento, halo de tu voz, Cosechando sólo siendo tu sonrisa, la hoz, Y sembrando cuando tu mirada es el cielo, Quemando estrellas en espirales de hielo. ¡La divertimagen de la semana!¡Así es pequeños, ahora que se instalo el Active X blah blah para poner imagenes. habrá secciones alucinantes de imagenes en The Pollo Official Site! Watcheen y comenten, xoxo.
PD.: ¡Ajjj odio que haya trabajadores en mi casa, me desconcentran! (por su cuerpo sensual, sí cómo no).
12月1日 Tejiendo redes para unir abismosHey humanos, pues yo aquí en la biblio de la Ibereño, cerca de la torre de Dumbledore y acompañando a Tania chan quien teclea nerviosamente para lograr acabar su trabajo (go Tania go!). A mí esta semana nomás me falta recolectar calificaciones, bueno además de pelearme con el mugre Paulino del Mal y platicar con el More acerca de mi corto. De hecho me siento bastante sorprendida porque en Hermenéutica y psicoanálisis pasé del primer examen de 4.8 (como bien recordarán mi caída/logro con respecto al sistema académico) a un promedio de 9. ¿Cómo es esto posible? Ah pues el ser inteligente ayuda jajaja, nah, en verdad es que tuve un super grupazo en dos trabajos, el mejor que jamás he tenido en primara, secundaria, prepa o la uni, y por eso mencionaré aquí sus nombres para rendirles tributo (si pudiera escribir con tinta de oro lo haría): Mari Fer, Helen, Paty, Fairuz. ¡Son la neta del planeta! No se olviden de ese maratón de pelis que nos falta hacer jeje.
A estas alturas del partido llamado existencia, puedo entender que no se aprende gracias a la educación, sino a pesar de. Es una lógica bastante cerrada, bastante inmóvil, basante arcaíca que critica el pensamiento único pero lo fomenta ampliamente (We don't need no education como mpusica de fondo). En realidad, siempre existe un proceso latente que quieren que sea contestado a su manera, con su lógica, y si no es de esta manera está MAL. Hay algo implícito que te dice que has ERRADO. ¿Cómo aprender si equivocarse es algo tan peyorativo? Al menos en mi caso lo viví como un infierno. Desde mis primeros recuerdos en una escuela como tal, el temor a correr me impidió caminar (de manera metafórica, mis pies van bien gracias por preguntar). No estoy echando la culpa al sistema, más bien tratando de entender la relación alumno-conocimiento. La costumbre es imponer la respuesta antes que la pregunta se haya concebido previamente. ¿Qué nos interesa la tabla del 6 cuando tratar de tener amigos es más importante? ¿Cómo pensar trazar un triángulo equilatero si no pensamos la vida con figuras? Son cosas útiles ciertamente (cuando hago cuentas debo admitir que ser más diestra en cálculo mental me ahorraría mucho tiempo y esfuerzo) pero en ese momento no tienen sentido. Hay una necesidad de volverlas útiles, y he ahí donde el rol del profesor cumple su función. Conjuntar sujeto y "objeto de estudio", el cual finalmente no es más que parte del sujeto. No sólo en lo que se entiende por "aprentizaje escolar" sino en todos los aspectos de la criaturita en cuestion. Si algo me enseñó la Ibero no son esas mamadas de "aprende a soñar" o el darse abrazos en las clases de integración. Fue todo lo paralelo, lo off the record... lo llamado innecesario que se convirtió en lo imprescindible. Esto no fue dentro de las aulas. Ni por los maestros. Fue por los alumnos, por mostrarse tan humanos cuando yo lo consideraba una ofensa burda, por presentarse como seres imperfectos en falta con deseos y miedos. Yo no conocía eso, creía haber encontrado otra especie humana totalmente opuesta a la que yo conocía (o la que pensaba conocer). Si a alguien debo agradecer de seguir respirando no es a la Ibero como institución, sino los miles de glóbulos que se agitan dentro de ella y la hacen vivir. El caldero del conocimiento se convirtó en inicio del yo. Fue un camino arduo, fue un camino de baches, pero aquí estamos, y yo me voy con la certeza de haber descubierto el arte de vivir. Se los agradezco a tods, ya saben quiénes, pues todos los que he conocido, cada uno aportó algo a mi ignorancia existencial. Un abrazo y mucha suerte, los veré pronto porque aún debo cosas como el servicio social y mi corto de titulación. Nunca paren de tejer redes para unir abismos. ¡Saludos y besos muak muak!
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